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La trampa de enfocarme en el otro para olvidarme de mí.


Si piensas que debes complacer a los demás y te resulta difícil disponer de tiempo para ti y disfrutar de lo que deseas, puede que en ti esté operando la confluencia.


Te cuento la historia de Ana,


Ana es una mujer de 40 años que trabaja en el sector financiero y tiene una vida familiar muy activa. Está casada y tiene dos hijas, una de 13 y otra de 11 años. Su día a día está lleno de responsabilidades y compromisos con su trabajo y su familia, lo que hace que apenas tenga tiempo para respirar.


Ana tiene la tendencia a enfocarse tanto en los demás que se olvida de sus propias necesidades y deseos. Siempre está preocupada por complacer a su esposo y a sus hijas, y en el trabajo se esfuerza por dar lo mejor de sí misma sin realmente disfrutarlo.


Un día, Ana se da cuenta de que se siente insatisfecha y triste sin saber por qué. Tras dos sesiones, se da cuenta de que ha estado ignorando sus propias necesidades y deseos, y que ha descuidado su propia felicidad al enfocarse en complacer a los demás.


Decide tomar un tiempo para ella misma y comienza a buscar actividades que le interesen y le hagan feliz.


Nadie merece más tu amor, que tu misma.

Empieza a hacer ejercicio, a leer libros que le gustan y a pasar tiempo en solitario. Poco a poco, va recuperando su propia identidad y empieza a sentirse más plena y satisfecha. Y se da cuenta, que si tiene el tiempo para dedicarse a ella misma, que culpaba a sus múltiples ocupaciones, como excusa para no reconocer su desconexión con ella misma.


Gracias a su dedicación, Ana aprende a balancear su trabajo y su familia con su propia felicidad y se da cuenta de que, al cuidar de sí misma, puede ser una mejor esposa, madre y profesional.



¿Qué es la confluencia?


La confluencia es un mecanismo inconsciente de defensa y surge cuando no estamos en contacto con nosotros mismos.


No estamos ocupados de nuestras necesidades, deseos o sueños y, por el contrario, vivimos la vida a través de los demás.


Es como si la diferencia entre uno mismo y el resto desapareciera, nos funcionamos en el otro y vivimos por ellos.


La persona que tiende a vivir en confluencia no puede considerarse un ser autónomo y busca constantemente la dependencia de los demás.


No reconoce su identidad, se cohesiona completamente en las necesidades, opciones y emociones del otro.


Puede sonar excesivo o exagerado, pero en realidad muchos han pasado por este estado en algún momento de sus vidas.


En muchas ocasiones, nos enfocamos tanto en las necesidades y deseos de los demás que nos olvidamos de nosotros mismos.



Te dejo 7 ejemplos de cómo se vive en la cotidianidad la confluencia.


  • Aceptas acuerdos en tu relación de pareja, sin tener en cuentas tus necesidades y deseos.


  • Te cuesta expresar tu opinión libremente frente a compañeros de trabajo, por temor a no encajar o generar diferencia.


  • Necesitas aprobación constantemente de las personas a tu alrededor para sentirte bien o para pertenecer.


  • Sientes que tener tiempo para ti, es quedarle mal a otros.


  • Te obsesionas por ser el número uno en todos los aspectos de tu vida, menos contigo mismo, ser la mejor pareja, profesional, hermano, padre, etc.


  • Eres fácilmente influenciable por amigos o familiares.


  • Asumes demasiado personal lo que les ocurre a las personas a tu alrededor.


La confluencia puede ser peligrosa en algunas situaciones, especialmente cuando la persona se encuentra en relaciones interpersonales disfuncionales.


Aquí hay algunas posibles consecuencias de la confluencia:


  • Sentir que has perdido tu identidad y no sabes quién eres en realidad.


  • Sentirte atrapado en una relación que no te satisface, pero no sabes cómo salir de ella.


  • Experimentar depresión, ansiedad o estrés debido a la falta de autenticidad en tu vida.


  • Sentirte incomprendido e incompleto, lo que puede llevarte a la disminución de tu autoestima y confianza en ti mismo.


Puedes que te sientas identificado con algunos de estos ejemplos en algún momento de tu vida, cuando es así te encuentras en una posición muy vulnerable.


El dependencia emocional es el camino a la infelicidad - Walter Riso -

Si no sabemos quiénes somos, cuáles son nuestras necesidades, valores y deseos, es muy fácil caer en relaciones de dependencia o abusivas, ya que no sabremos reconocer los límites.



¿Cómo salir de la trampa de la confluencia?


Comienza por cuestionarte, hazte preguntas poderosas y profundas como:


  • ¿Quién eres?


  • ¿Cuáles son tus valores?


  • ¿Qué te gusta hacer?


  • ¿Cómo te gustaría sentirte?


  • ¿Qué hace para sentirte bien contigo misma?


Estas preguntas puedes hacerla en tu intimidad, o puedes buscar ayudar profesional para aclarar tu mente.


Practica la autocompasión: ser amable y compasivo contigo mismo es una herramienta poderosa para mantenerte equilibrado emocionalmente. Permítete cometer errores y no te juzgues demasiado duro.


Aprende a decir “no”: muchas veces, nos sentimos obligados a decir “sí” a todas las peticiones que nos hacen. Aprender a decir “no” es fundamental para establecer límites y cuidar de ti mismo.


Dedica tiempo para ti: asegúrate de dedicar tiempo cada día para hacer algo que disfrutes. Ya sea leer un libro, hacer ejercicio o simplemente relajarte, es importante tener tiempo para ti.


En resumen...


Se trata de comenzar a prestarnos atención, a recuperar nuestra identidad, establecer límites y construir relaciones que nutran nuestra vida.


Recuerda que no hay nada de malo en cuidar de nosotros mismos y establecer límites saludables. Al hacerlo, podremos estar más presentes y disponibles para los demás de una manera auténtica y saludable.


Por supuesto, esto será una aventura, que requieres compromiso, práctica y perseverancia, tras años de haber estado desconectados.


Si quieres salir de la confluencia y reconocer tu maestra personal.






 

*Los contenidos de Aventura Interior se redactan solo para fines informativos y educativos. No sustituyen el diagnóstico, el consejo o el tratamiento de un profesional. Ante cualquier duda, es recomendable la consulta con un especialista de confianza.



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