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El Tour del Duelo Amoroso

Tour del duelo suena como unas vacaciones que no quisiéramos vivir.

Sin embargo, cuando hacemos bien un proceso de duelo, es un camino maravilloso de crecimiento personal que nos acerca a nuestra mejor versión a nivel individual y de relaciones.


No existen dos procesos de duelos iguales, por ende, cada experiencia y vivencia es única. A pesar de ello, la investigación científica ha determinado que existen una serie de fases o momentos del duelo que con frecuencia son comunes en las personas.



Conocer el tour del duelo amoroso, sus fases y momentos, puede ayudarnos a comprender mejor el proceso por el que estamos pasando. Sentir la normalidad de lo que estamos viviendo por doloroso que sea, puede ayudarnos a integrar la experiencia, así como darnos el permiso para cambiarla.

A continuación encontrarás las tres fases o momentos del duelo más habituales. Es importante destacar que no se trata de estados rígidos, sino todo lo contrario, la oscilación entre una fase y otra es frecuente, y entra dentro de la normalidad siempre y cuando no haya una percepción de estancamiento.

El Mapa del Duelo se puede dividir en 3 fases:

  1. Fase Cognitiva.

  2. Fase Emocional.

  3. Fase de Transformación.

Fase Cognitiva.

Shock emocional:


Aquí nos encontramos en el primer momento de la ruptura, cuando recibes la noticia de que tu pareja no quiere seguir contigo.


Durante el “shock emocional” la cabeza no es capaz de asimilar lo que acaba de pasar, sentirás confusión con la noticia y no acabarás de creerte lo que te está sucediendo; sentirás una sensación de anestesia emocional, nos parece increíble que haya sucedido, no podemos creer que esa persona ya no quiere estar.

Negación:


No reconocemos el dolor emocional de la pérdida, ni la necesidad de “despedirnos”. Es posible que busquemos distracciones o actividades que nos alejan de sentir el dolor de la ruptura, buscamos explicaciones lógicas al que, cómo y por qué de lo sucedido, a veces nos obsesionamos y culpabilizamos pensando en los errores que cometimos o en lo que nos hicieron.

Fase Emocional.

Rabia:


Sentimos frustración y rabia por heridas no sanadas y palabras no dichas. Solemos tener rabias guardadas o deudas pendientes. También sentimos rabia porque la relación en sí se haya terminado.


Si en la fase anterior la persona no quería aceptar la realidad, ahora siente una tremenda frustración por lo que ha ocurrido y culpa a la otra persona de los males de la pareja, entonces suele aparecer la venganza. En ocasiones ocurre también que ante esta situación, la rabia se siente hacia uno mismo (culpa) o hacia las personas a su alrededor.


Culpa:


Decidir abandonar una relación siempre es una decisión complicada a la que nos enfrentamos en muchas ocasiones, ya que nos confronta con nuestras dudas e inseguridades. La culpa de manera general se produce cuando lo que haces no corresponde con lo que piensas y es porque tus acciones no están a la altura de alguna norma que tienes en tu interior. Nuestro comportamiento se rige por un código interno formado en nuestra niñez. Este código está constituido por normas que operan en nosotros, algunas de manera consciente, otras de forma inconsciente.


El sentimiento de culpa es funcional si te ayuda a resolver un problema, a cuidar de ti mismo y de los demás, así como a reparar los daños de acciones equivocadas durante la relación; sin embargo, hay que tener cuidado con la culpa disfuncional, ya que solo trae sufrimiento a tu proceso de duelo.

Miedo:


Tras la pérdida nos asusta atravesar el dolor, sentir las emociones, sufrir. Tenemos miedo al propio miedo, a imaginar un futuro sin esa relación, a ser condenados a una vida de soledad y tristeza, terror, a no volver a ser amados o a no volver a amar. Dudamos de nuestra capacidad para salir adelante y crear una nueva vida satisfactoria.


Negociación:


Después de que el miedo pasa empezamos a negociar con la otra persona involucrada (si esta está o es accesible), pero más que todo se entra en un diálogo interno donde se intercambian promesas para volver a la relación.


Esta fase puede ser realmente peligrosa si no se gestiona bien, pues en un intento de aceptar la situación y acercarse a la otra persona de nuevo, se puede cometer el error de tratar de hacer cualquier cosa por recuperar la relación. Un mal acercamiento puede arruinar de nuevo la situación, e incluso empeorarla.

Decepción:


En esta etapa perdemos la esperanza de recuperar a la otra persona que realmente hemos amado. Comenzamos a ser objetivo y a darnos cuenta de que no hay marcha atrás, por lo que sientes realmente una decepción de sí mismo o de la otra persona, ya que es el inicio de la despedida.

Tristeza:


Lloramos la pérdida de aquello que tuvimos y que no volverá. Lloramos por lo que fue y por lo que pudo haber sido. Soltamos y penamos lo que vivimos, lo que imaginamos y anhelamos.


Aceptación:


Reconocemos la importancia del vínculo para nosotros, su significado y su valor, nos atrevemos a despedirnos sin mirar atrás, a decir adiós para siempre. Aceptamos que la relación se acabó y que lo que no pudo ser, no será. Ya no buscamos estar con la otra persona y nos sentimos en paz y preparados para conocer a una nueva pareja. Se han reestructurado ideas, pensamientos y creencias, se tiene un nuevo enfoque sobre la relación que se tuvo.

Fase de Transformación.


Perdón:


Perdonar significa no dejar nada pendiente, renunciar totalmente a los daños, dar la deuda por saldada para así quedar libres y poder elegir si establecer o no una nueva relación.


Perdón significa que desaparezca el componente emocional de lo que pasó, renunciando a que ese acontecimiento que ocurrió en la relación tenga un impacto emocional dañino que nos exija una reacción a ese daño.


Perdonar implica no solo renunciar a cualquier acto de desagravio, incluida la victimización, sino también soltar la idea de que el otro debe hacer algo para estar bien conmigo, ya que el estar bien es una decisión propia.

Gratitud:


Agradecemos lo que no agradecimos en su momento, agradecemos la oportunidad que tuvimos para recibir y para dar, por lo compartido, vivido, aprendido y comprendido. Nos abrimos a recibir la infinita abundancia de la vida con el corazón dispuesto y alegre. Reconocemos los aprendizajes y hacemos cierre del ciclo.


Transformación:


En este periodo hay un cambio evidente de actitud, tanto interior como exterior, nos sentimos libres y felices con nosotros mismos y con el entorno, estamos enfocados en nuestras metas y en nuestro crecimiento y propósito. Estamos listos para entregarnos nuevamente al amor.

Si estás viviendo una ruptura amorosa, permítete hacer el tour duelo amoroso que requieres para que puedas encontrar los aprendizajes que tiene esta experiencia y así avanzar.


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*Los contenidos de Aventura Interior se redactan solo para fines informativos y educativos. No sustituyen el diagnóstico, el consejo o el tratamiento de un profesional. Ante cualquier duda, es recomendable la consulta con un especialista de confianza.



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